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Qué hacer para prevenir la aceituna jabonosa

17 de enero de 2022 | Consejo agrarios

¿Qué es la aceituna jabonosa del olivo?

Comúnmente se le llama aceituna jabonosa, “vivillo”, momificado o Antracnosis a la enfermedad causada por el hongo Colletotrichum spp. Esta enfermedad se encuentra presente en países de la cuenca mediterránea como de América y Asia.

El olivar afectado experimenta una notable pérdida de peso y caída prematura del fruto, generando aceites de elevada acidez y de muy baja calidad.

Nuestra variedad más predominante Hojiblanca o “Lucentina”, resulta ser muy susceptible a los ataques de esta enfermedad, llegando a genera una pérdida del 100% de la aceituna en años con otoños cálidos y lluviosos.

El desarrollo de la enfermedad depende de la humedad, debiendo ser superior al 90% y la lluvia para transportar al hongo. Para que el hongo germine, este de esta mojado, por la lluvia o el rocío, y debe hacer una temperatura entre 10-30ºC, con un óptimo entre los 20-25ºC .

Síntomas

Esta enfermedad presenta dos síndromes enfocados tanto en las ramas (defoliación y desecación) como en el fruto (podredumbre y momificado).

Los síntomas enfocados en ras ramas solo se manifiestan cuando el árbol tiene una elevada incidencia. Se genera una desecación y marchitez, seguida de la caída de la hoja y muerte de las ramas, originando así el debilitamiento del árbol. A diferencia del Emplomado o el Repilo, las hojas caídas no generan nuevos brotes de enfermedad.

Antracnosis en rama_1

Antracnosis en rama_2

En cuanto a los síntomas enfocados en el fruto, son los más característicos, pudiéndose detectar en frutos verdes, aunque es más común observarlos en frutos maduros. Se generan lesiones necróticas redondeadas y deprimidas de color pardo, pudiendo afecta parcial o totalmente al fruto. Los frutos afectados se deshidratan quedando momificados.

Antracnosis en fruto_1

Antracnosis en fruto_2

Recomendaciones para contrarrestar el ataque

Se recomiendan las medidas culturales que favorezcan la ventilación de los árboles, como la poda selectiva, elección de marcos amplios de plantación y evitar establecer plantaciones cerca de ríos, arroyos y zonas húmedas.

La utilización de variedades resistentes es también recomendable especialmente en zonas endémicas o en campos donde se den condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad.

El adelanto de la recolección y la eliminación de los frutos momificados, es otra medida viable.

Por último, para cultivares susceptibles como nuestro caso, la realización de tratamiento foliares con componentes cúpricos, siendo necesarios en los meses de infección más importantes, octubre-noviembre. Al coincidir con el tratamiento del Repilo, es válido contra ambas enfermedades