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¿Qué es el emplomado o Repilo del olivo y cómo prevenirlo?

Comúnmente se le llama emplomado o repilo plomizo a la enfermedad causada por el hongo Cercospora cladosporioides. Es una enfermedad ampliamente distribuida en nuestras regiones olivareras, afectando a las hojas, pero sobre todo a los frutos, llegando a ocasionar graves defoliaciones, debilitando así al olivo y generando la caída del fruto.

emplomado o repilo del olivo

Nuestra variedad más predominante Hojiblanca o “Lucentina”, resulta ser muy susceptible a los ataques de esta enfermedad, llegando a tener una mayor incidencia que la aceituna jabonosa, siendo difícil para el agricultor distinguir entre el repilo y la antracnosis (aceituna jabonosa), incluyendo estas enfermedades bajo la denominación común de “vivillo”.

Síntomas

Los síntomas en el haz de las hojas consisten en manchas cloróticas muy poco aparentes, llegándose a necrosar posteriormente, siendo síntomas que resultan más visibles en variedades susceptibles como lo es la Hojiblanca. En cuanto al envés, aparecen unas manchas de color grisáceo irregularmente distribuidas.

Las hojas afectadas con o sin síntomas aparentes, terminan por caer.

Afección de Plomizo en hojas
Afección de Plomizo en hojas
Afección de Plomizo en hojas
Afección de Plomizo en hojas

La sintomatología en el fruto varía según la variedad y la madurez de este. Cuando el fruto se encuentra verde, se desarrollan pequeñas lesiones redondeadas y deprimidas de color marrón, creciendo al madurar el fruto. Como consecuencia, las aceitunas afectadas, no maduran correctamente llegando a momificarse.

Afección de Plomizo en frutos
Afección de Plomizo en frutos
Afección de Plomizo en frutos
Afección de Plomizo en frutos

Recomendaciones para contrarrestar el ataque

  1. Para contrarrestar el ataque, se recomiendan las medidas culturales que favorezcan la ventilación de los árboles, como la poda selectiva, elección de marcos amplios de plantación y evitar establecer plantaciones cerca de ríos, arroyos y zonas húmedas.
  2. La utilización de variedades resistentes es también recomendable especialmente en zonas endémicas o en campos donde se den condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad.
  3. Por último, para cultivos susceptibles como nuestro caso, la realización de tratamientos foliares con componentes cúpricos, siendo necesarios en los meses de infección más importantes, octubre-noviembre y febrero-marzo